Si no sois muy de estar pendientes de los artículos y recomendaciones de ciertos críticos americanos, o si no formáis parte de ese selecto grupo de gente a la que me dedico a darle el coñazo de forma continuada con mis nuevas obsesiones, probablemente no tengáis ni idea de qué es United Shades of America. De hecho, yo, que llevo unos meses en los que he estado bastante pendiente de los nuevos estrenos, no me enteré de que empezaba (o de que existía) hasta antes de la emisión de su primer episodio. Y como, después de echarle un vistazo, me ha parecido una auténtica maravilla y veo que sigue pasando completamente desapercibido, aquí estoy yo para animaros a darle una oportunidad.

¿Que qué es United Shades of America? Pues es una serie documental de la CNN que trata de describir un poco las distintas experiencias, situaciones y circunstancias que componen el tapiz de la población de Estados Unidos. Y suena un poco cursi decirlo así, pero es que es la mejor manera de describirlo. En cada episodio, el cómico Kamau Bell (al que yo no conocía, la verdad, pero que en solo unos episodios de verlo aquí se ha convertido en una de mis personas favoritas en el mundo) se adentra en unas circunstancias distintas a las suyas, entrevistando y compartiendo experiencias con distintas personas.

Como punto de partida, lo que intenta hacer United Shades of America está bien, puede parecer interesante. De hecho, parece muy interesante. Pero es una de esas cosas en las que la ejecución y el enfoque pueden hundir un proyecto o hacerlo realmente genial. Y en el caso del programa de la CNN, tenemos la suerte de que ha pasado lo segundo. Y no por casualidad, sino porque junta dos aciertos enormes.

Por un lado, las historias que cuenta, las experiencias que quiere compartir. Por ahora, todas las historias que comparte, todos los puntos de vista que quiere dar a conocer, son interesantes. Son historias que queremos conocer, aunque a veces no supiéramos que queríamos conocerlas. Y, si bien probablemente el primer episodio, en el que Kamau va a visitar a miembros del KKK en distintos puntos de Estados Unidos, es probablemente el más llamativo a simple vista (no es casualidad que fuera el primer episodio), son probablemente episodios como el dedicado a los presos de San Quintín o el dedicado a la comunidad latina de Los Ángeles los que demuestran lo maravilloso que puede ser el programa. El fondo tan humano que tiene, y que tenemos todos, y que compartimos todos.

Y no es solo las historias que cuenta. Es también Kamau, y las ganas que tiene de aprender y conocer. Se enfrenta a cada historia con la mente completamente abierta y con muchísima curiosidad. Y esa es una actitud que consigue contagiar a través de la pantalla. Y así no es raro que acabemos los episodios con las mismas ganas que él de hacer un mundo un poco mejor. Y sabiendo que es posible. Sí, United Shades of America es uno de esos programas que te hacen mejor persona, con los que aprendes y con los que, sobre todo, quieres seguir aprendiendo. Y mucha culpa de ello la tiene él precisamente, ya que no me imagino a nadie mejor para llevar el programa.

Todo ello, por supuesto, de una forma tremendamente llevadera. Porque sí, United Shades es un programa con el que se aprende mucho y que te deja con ganas de aprender más, pero es, sobre todo, un programa muy entretenido. Y con muy buen sentido del humor. Para ello, además, las transiciones marcadas por segmentos del stand-up de Kamau funcionan muy bien como introducción de distintos temas y, cosa que no siempre es fácil con este tipo de programas, hacen que los minutos queden perfectamente entrelazados, y que para cuando te des cuenta, ya se te haya pasado todo el episodio.

Y con todo esto lo que quiero deciros es, claramente, que tenéis que ver United Shades of America. Porque todo lo bien que pueda hablar yo de él sigue sin hacerle justicia. Y es una de esas joyitas que aparecen en nuestras pantallas muy de vez en cuando.