¿Os acordáis de cuando The Following empezó a ser anunciada? Una serie policíaca que no iba a ser procedimental, con Kevin Bacon como protagonista y James Purefoy de antagonista, quien se basaba en textos de Edgar Allan Poe para matar a sus víctimas… Muchos llegamos a pensar que estábamos ante una de las mejores series del año. Pero todo esto se desvaneció tras ver un par de episodios y darnos cuenta que The Following nada tenía que ver con eso y que nos encontrábamos ante un auténtico guilty pleasure.

Hace más o menos un mes se anunció que la serie se terminaría con su tercera temporada, la cual estaba en ese momento en emisión. Ya hemos visto el final y aunque si bien es verdad que deja algunas vías abiertas, las tramas importantes que se habían ido sucediendo durante estas tres temporadas sí que han quedado bien cerradas, por lo que se puede vivir con ello.

Tanto si os apetece revivir el final de la serie, como si eres de los que la abandonaron hace tiempo y quieres saber cómo han terminado alguno de los personajes más importantes, pasen y lean. (Contiene spoilers)

Y si quieres hacerte con la serie de Ryan Hardy en DVD no lo dudes un segundo y añádela a tu videoteca, además hemos encontrado un pack con la serie completa que sale muy bien de precio.

Ryan Hardy

En el final de la serie se convirtió en el Hombre sin sombra más que nunca (chiste fácil). De un momento a otro pasó de querer rehabilitarse por no-se-cuánta-vez, formar una familia con su nueva novia embarazada y dejar el FBI a fingir su muerte/desaparición (¿A quién nos recuerda?) y convertirse en el nuevo Llanero rapero solitario, con cara de malote y capucha a lo Eminem.

Correr, recibir tiros, pegarse, electrocutarse… más que un simple marcapasos Ryan debe haber contactado con Iron Man.

¿Qué necesidad había de torturarle para averiguar qué sabía del “Team psicópatas ricachones” si la jefa del FBI era una infiltrada? ¿Por qué en vez de llamar a su novia para avisarla de que está en peligro, llama a sus guardaespaldas? ¿Por qué tanto sin sentido? ¡This is The Following!

 

Mike Weston

Uno de los personajes principales de la serie y sale apenas unos minutos en el final de la misma, y la mayoría en coma. Fue atacado (a balazos) por Mark en el antepenúltimo episodio dejándole en estado grave.

A pesar de los intentos de darle emoción a su estado de salud, no nos inmutamos ni por un momento. Mike acaba despertando y teniendo su final feliz con Max. Aunque ciertamente se lo merecía, ha sido el más puteado de la serie con diferencia.

 

Max

Empezó la temporada con nuevo novio, pero se acostó con Mike, el novio lo vio todo a través de una cámara oculta que había en casa de ella (cosas de psicópatas), el novio escondió  pruebas de vital importancia por seguir espiando a Max, el novio mató a una policía por descubrir que había ocultado pruebas, el novio muere, Max se entera de poco, Max vuelve con Mike, esa persona que la dejó tirada en cuanto tuvo oportunidad de matar al malo, tema por lo que tantas veces habían discutido y dejado la primera vez que salieron. Vamos, lo típico.

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Theo

Ese frío e inteligente psicópata con dobles y triples vidas, con disfraces a la altura de Mortadelo, gran hacker que podría dejar a Nolan Ross por los suelos, que había conseguido que nos olvidáramos de Joe Carroll y que con un tiro en la cabeza es capaz de no solo seguir vivo, si no de levantarse, correr y tirar a Ryan (y a él mismo) por un puente (The Following meets The Walking Dead). ¿Está muerto? En la serie no lo dicen, pero visto lo visto, apostamos por el no.

(Por cierto, en la academia del FBI deberían empezar a dar clases de “Cómo saber si alguien está bien muerto”, “Aprende a rematar a tus adversarios”, “Cuidado con cruzarte con Ryan Hardy, las leyes de la lógica desaparecerán al momento”…) .

 

Ilana, digo Gwen

Reconoced que hemos estado esperando desde el minuto uno que fuera mala. Y no, ha resultado ser el personaje más inocente de la serie. Y valiente (y  tonta) a más no poder, a ver quién se queda al lado de Ryan Hardy con la mala suerte que trae eso, le perdona una infidelidad, que siga bebiendo o  que tenga sueños calientes con Joe Carroll.

 

Lisa Campbell

Vale que en la serie siempre han jugado con nosotros en lo que a personajes malos/infiltrados se refiere. Pero que de repente la jefa del FBI lo fuera, ha sido un movimiento tan repentino y sacado de la manga que no nos ha dado tiempo ni a procesarlo. Mal, fácil y muy obvio.

Mark

Si los psico-twins fueron en la segunda temporada un soplo de aire fresco y lo más entretenido de la misma, en la tercera, el hermano “bueno” se ha desinflado como el que más. Empezó bien, con problemas de doble personalidad gracias a los que pudimos volver a ver a Luke de nuevo (fan de la escena de la cena con el maniquí y su espejo), qué grande hubiera sido todo si hubieran hecho de esta trama algo más. Pero los nuevos psicópatas le fueron comiendo terreno y quedó como el último mono, todos le ninguneaban, no llegando ni a conseguir su único propósito: que Mike confesara que había matado a su madre a sangre fría (que mucho bombo le dieron a esto en los primeros episodios de la temporada, los asesinatos, los juegos, los mensajes… para que luego quedara en nada).

Mark termina muerto sin pena ni gloria tras el ataque a Mike del antepenúltimo episodio.

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Joe Carroll

Le dejamos para el final porque aunque en principio era la parte más importante de la serie, en esta tercera temporada ha pintado bastante poco, haciendo solo apariciones esporádicas hasta su muerte por inyección letal (si, ese momento por fin llegó) en el décimo episodio. Temporada cuya única motivación ha sido conseguir llamar la atención de Ryan para que fuera a visitarlo a prisión hasta convertirse en “besties”. Si, muy empalagoso todo. No supieron llevar y mantener la tensión sexual Hardy/Carrol. Podrían haberle mantenido más tiempo de “ayudante” en los casos a lo Hannibal (aunque es verdad que hubiera sido estirar demasiado el chicle) pero no, eligieron cerrar la trama de su extraña relación con Hardy en una tensa escena dentro de la cárcel, en el que Ryan finalmente le confiesa que es como él y que hasta sueña con que son amigos. Ay, el amor…

Siempre recordaremos a Joe MacGyver, quién quitó a Scofield el récord en “escapar de la cárcel” y que con unas gafapasta te la podía llegar a liar muy parda.

 

Echaremos de menos la serie, aunque sea solo un poquito, reconozcamos que las mamarrachadas nos encantan y esta tenía mucho de eso además de bastante acción. Sin las cagadas del FBI esta serie hubiera sido mucho peor y menos especial, hizo de eso su marca y nos hemos divertido a lo grande comentando la mayor estupidez de cada episodio y de cada personaje.

Solo nos queda imaginarnos cómo habría sido la cuarta temporada, con Ryan yendo detrás de nuevos psicópatas sin el FBI controlándole (ah no espera, que esto no lo han hecho nunca).

¡Brindemos por Ryan Hardy!

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