La primera temporada de Riverdale ha terminado por todo lo alto y nos ha dejado con el corazón en un puño. Quién iba a decir que una adaptación moderna de los cómics clásicos de Archie pudiera ser tan intensa y trepidante, ¿eh? El guión está bien escrito, la trama es interesante y los cliffhangers del final de cada capítulo nos dejan con el ansia extrema de saber lo que va a pasar a continuación. Pese a la galopante sosez de Archie y Betty, personajes tan grandes e interesantes como Jughead, Veronica o el señor Andrews compensan las carencias de personalidad de los dos primeros y confieren una gran profundidad a la obra. Pero lo que muchos fans del mamarrachismo adolescente de calidad hemos notado –y que, una vez notado, no puede dejar de verse- es su exagerada semejanza con cierta obra cumbre de la historia de la televisión. Me estoy refiriendo, obviamente, a Veronica Mars, genialísima serie de intriga adolescente que, del 2004 al 2007, impactó al mundo y se impuso para siempre como un fan-favorite del nivel de Buffy, Xena o Expediente X. En esta joya televisiva, Kristen Bell –podéis recordarla como la chica eléctrica de Héroes o la voz de Anna en Frozen– interpretaba a la intrépida hija adolescente de un detective privado que vivía en un pueblo de ricachones, plagado de corrupción, desigualdades sociales, prejuicios y turbios conflictos. Veronica se dedicaba a investigar casos para sus compañeros de clase en sus descansos del instituto –como una especie de versión americana y muy, muy feminista de nuestro Detective Flanagan– y a menudo acababa involucrada en asuntos mucho más peligrosos, como casos de asesinatos, pedofilia o violaciones en serie. La frescura con la que estaban escritos sus diálogos y la perfecta mezcla de drama, thriller y comedia de que hacía gala fueron algunos de los puntos que la convirtieron en la obra de culto que hoy en día es considerada. Y todo eso por debajo del exacerbado carisma que desprendían la protagonista y la mayoría de los personajes recurrentes –sobre todo su padre-.

Pero, ¿por qué comparar Riverdale con Veronica Mars? Es evidente para cualquiera que haya visto ambas series lo mucho que la nueva versión de las aventuras de Archie y su Pandilla bebe de la mítica serie detectivesca adolescente. No sólo en la dimensión personal de algunos de sus personajes, sino incluso en algunos detalles de la propia trama. ¿Cariñoso homenaje? ¿Influencia involuntaria? ¿Plagio por la patilla? El tiempo lo dirá. No os equivoquéis: nos encanta Riverdale, pero hay que admitir que es sospechosamente calcada a Veronica Mars. Veamos algunas sorprendentes similitudes entre ambas series.

EL AMBIENTE

Archie y su Pandilla era en su día la máxima expresión del “Modo de Vida Americano“, la representación idealizada de los Estados Unidos de los años 50. Un pueblo grande o ciudad pequeña, con su cafetería clásica, sus chavales enfundados en chaquetas deportivas bebiendo batidos, sus partidos de fútbol escolar vividos como si fuera la Champions, su sano desparpajo adolescente sin malicia. Por eso una de las grandes bazas de la nueva serie es el giro que han querido darle, mostrándonos la falsedad de la sociedad americana idealizada, empeñada en ocultar sus propios defectos. Este uso de la idílica sociedad de Riverdale como crítica a la desigualdad y a la cara mas fea del American Dream ha sido algo innovador y original… que ya hizo Rob Thomas hace 13 años en Veronica Mars. Los Mars vivian en Neptune, California, un pueblo caluroso lleno de bonitas playas, verdes colinas y alocados surferos, que se esforzaba en dar al mundo exterior una imagen de perfección y felicidad representada por los ricachos que habitaban la ciudad. Pero detrás de esa fachada había todo un mundo de división social entre los llamados “09ers” –las familias ricas que habitaban el distrito 09– y el resto de la ciudad, que consistía en la gente de clase obrera que trabajaba para ellos –como decía el padre de Veronica, “esa clase media-baja a la que aspiramos a llegar algún día”-. Peleas de bandas, estafas vergonzosas de los ricos a los inmigrantes latinos que les servían, turbios secretos de familia guardados para proteger un apellido o una empresa millonaria… era el pan de cada día en Neptune, como lo es ahora en Riverdale, separado en calidad de vida entre los del distrito norte y los del distrito sur.

LA TRAMA PRINCIPAL

Veronica Mars arrancaba de una forma impactante y demoledora. El asesinato de una joven de buena familia, guapa, popular y muy querida por todos, ponía en peligro la supuesta paz del bucólico pueblo y comenzaba a enfrentar a unos con otros. Ella era Lilly Kaneinterpretada por Amanda Seyfried, de Los Miserables o Mamma Mia-, la mejor amiga de Veronica y hermana del exnovio de ésta, el heredero de la familia mas rica e importante de todo Neptune. La ineptitud del sheriff local a la hora de resolver el crimen llevaba a la protagonista a tomar la decisión de investigarlo por su cuenta a escondidas. ¿Os suena? En efecto, es exactamente la trama principal de Riverdale, que empieza con el perturbador asesinato de Jason Blossom, el guapo, popular y querido por todos heredero de la familia mas rica del pueblo. Cuando Archie y su pandilla ven que el sheriff no va a lograr resolver nada, deciden investigar el crimen por su cuenta, como buenos adolescentes –yo no sé por qué la gente se esfuerza en estudiar criminología cuando hay tantos adolescentes ociosos por ahí-. Y no os vamos a destripar el final, pero la resolución final del caso de la primera temporada es sorprendentemente similar –aunque afortunadamente tiene las suficientes diferencias para que la season finale de Riverdale no sea demasiado previsible-.

 

“Este muerto está muy pijo”.

 

LA DETECTIVE ADOLESCENTE

En Riverdale han querido emular incluso al personaje principal de su fuente de inspiración, aunque con menor fortuna. La súbita transformación de Betty Cooper, la vecina y mejor amiga de Archie, en una hábil periodista del diario del instituto –que además es una detective de nivel Colombo así por las buenas– es un calco exacto de la historia de Veronica Mars. Por desgracia, el personaje elegido para imitar a nuestra audaz reportera que resuelve crímenes ha sido el mas soso y carente de carisma de toda la serie. Probablemente habría sido mucho mas jugoso si la detective improvisada no fuese Betty sino su amiga Veronica Lodge, pero claro, con ese nombre habría sido demasiado descarado.

 

Las comparaciones son odiosas, como la madre de Betty.

 

MACARRAS CON CORAZÓN

Dos de los personajes mas queridos de Veronica Mars eran sin duda los “malotes pero profundos” por excelencia: el motero criminal Elías “Weevil” Navarro y el niño rico atormentado Logan Echolls. Sufríamos con sus intentos de redimirse, tanto como con sus trágicos trasfondos personales. Riverdale tiene a sus propios Logan y Weevil: nada menos que Jughead Jones y su padre, FP Jones. Al igual que sucedía con los dos grandes secundarios de Veronica Mars, aquí también parece que cada semana toca acusar a los Jones de algún delito que no han cometido. Jugheadinterpretado por el sorprendentemente crecido hijo de Ross en Friends, Cole Sprouse… ay, qué viejos somos– es el joven atormentado por su pasado que no para de meterse en líos y que rápidamente se convierte en el personaje mas carismático y aclamado de la serie, como en la otra lo fuera Logan. En cuanto a su padre, FPinterpretado magistralmente por Skeet Ulrich, el escalofriante villano de Scream ahora reconvertido en señor de mediana edad… de nuevo: ay, qué viejos somos– es el digno heredero del Weevil de 2004: líder de la banda de moteros criminales de la ciudad, que se mete en mil follones pero que tiene corazón y se desvive por los suyos. En la original, Weevil lideraba a los moteros portorriqueños conocidos como los PCHersporque su zona de actuación era la Pacific Coast Highway-, mientras que en Riverdale FP dirige a los Snakes, la banda del Riverdale South que aterroriza a los niños ricos de idéntico modo al que hicieran los PCHers. La relación casi familiar entre estos macarras y los buenos es una de las mayores semejanzas entre ambas series, ademas de mostrarnos que el estereotipo de criminal barriobajero no siempre es real y que puede ser mucho mas noble que los supuestos chicos buenos –aunque en el caso de FP, tan bueno no será si ha llamado a su propio hijo “Cabeza de Jarra”-.

 

Bad boys, bad boys, what you gonna do…

 

OSCUROS SECRETOS FAMILIARES

Es curioso como no sólo la trama principal se repite en ambas series, sino también algunas de sus subtramas secundarias. El caso más evidente –creo que ése fue el momento exacto en el que dije “eh, un momento, esta serie yo ya la he visto”– es el de la conspiración de una familia de odiosos ricachones para ocultar un embarazo no deseado. En Riverdale, a mitad de temporada descubrimos que Polly, la hermana de Betty, ha sido encerrada en una institución médica bajo el falso pretexto de problemas mentales, pero que en realidad es una treta de su –insoportable– madre para que nadie descubra que está embarazada… nada menos que de Jason Blossom, el niño rico asesinado, heredero de la familia a la que los padres de Polly detestan con toda su alma. ¿Os suena? En la segunda temporada de Veronica Mars, tenemos a Meg Manninginterpretada por Alona Tal, la Jo Beth de Supernatural… ¿esta mujer sólo interpreta a personajes que se llamen como las de Mujercitas o qué?– que, tras ser la única superviviente del asesinato en masa en torno al que gira la temporada, cae en un coma y sus padres, católicos conservadores muy duros e intolerantes, prohíben las visitas al hospital y la mantienen oculta. Hasta que nuestra resabida heroína descubre que en realidad Meg esta embarazada de Duncan Kane, el hermano de la difunta Lilly y heredero del imperio económico de la ciudad, de la familia a la que los padres de Meg detestan con toda su alma. Pero hay más: Jason Blossom de Riverdale, antes de ser asesinado, planeaba fugarse para poder criar a su hijo lejos de sus represivos padres. ¿Sabéis quién mas planeaba huir con su bebé para cuidarlo lejos del podrido hogar familiar y, en su caso, sí que lo consiguio? Exacto: Duncan Kane. Curioso, ¿eh? Y eso no es todo, incluso hay otra trama secundaria de Riverdale que esta calcada al 100% de una subtrama de las temporadas dos y tres de Veronica Mars: se trata de lo del libro de jugadas de los deportistas del Riverdale High, en el que en realidad apuntan comentarios machistas sobre sus conquistas, a las que humillan y degradan hasta que las protas les paran los pies. Esta trama ya sucedió tal cual en Veronica Mars, con la diferencia de que en Riverdale apenas dura un capítulo, mientras que en VM sucede en un capítulo de la segunda temporada pero acaba originando toda la trama del violador, que es el centro de la tercera.

 

“Dejad de imitarme, pipiolos”.

 

OTROS PERSONAJES CALCADOS

Los puntos más importantes que conectan ambas series ya están expuestos, pero no debemos olvidar a algunos otros personajes que encierran un sospechoso parecido entre ellos. Es el caso de Veronica Lodge, una de los cuatro protagonistas de Riverdale: una niña rica cuyo padre ha sido detenido por estafas millonarias y encarcelado, acabando con el buen nombre de su familia y obligándola a ella a empezar una nueva vida, con mucho menos dinero y arrepintiéndose de sus años como pija malcriada que trataba fatal a los demás, lo que ahora intenta compensar en busca de redención. Esta historia ya la tuvimos de forma bastante parecida en Veronica Mars con el personaje de Jackie Cookinterpretada por Tessa Thompson, a la que pronto veremos como la Valquiria en Thor: Ragnarok-, aunque hay que admitir que a su versión Riverdale se le da mucho mejor lo de volverse buena gente, con lo que es bastante mas fácil cogerle cariño que a Jackie. Otra similitud entre personajes está entre Keith Mars, el padre de Veronica –Enrico Colantoni, famoso por la serie Dame un Respiro o la peli Héroes Fuera de Orbita– y Fred Andrews, el padre de Archie –qué decir de nuestro idolatrado Luke Perry, a parte de que es de lo mejorcito de la serie-. Ambos son señores de mediana edad muy venidos a menos por culpa de los ricachones de la ciudad y les guardan rencor, ambos están separados y encuentran un nuevo amor al que acabarán renunciando por el bien de sus respectivos –y tocahuevos– hijos. Y, por último, decir que el personaje más rematadamente odioso de Riverdale –Alice Cooper, la madre de Betty que, pese a tener nombre de estrella del rock, es un ser retorcido e insufrible– recuerda muy poderosamente a Celeste Kane, la madre de Duncan y Lilly y la que es sin duda el personaje más deleznable y repulsivo de Veronica Mars. Lo único que echamos en falta en Riverdale es a un Dick Casablancas tan épico como el que interpretara Ryan Hansen en VM.

 

Bad boys volumen 2

Las pijas arrepentidas.

 

Y después de esta meticulosa comparación –tan odiosa como todas las comparaciones, lo admito-, sólo queda decir que, ahora que se cumplen diez años del final de Veronica Mars, Riverdale se puede considerar un bonito homenaje a esta obra magna de la televisión digna de ser recordada en los anales de la historia. Sea como sea, tanto si han decidido copiarla descaradamente como si es fruto de la casualidad, no cabe duda de que Riverdale es una gran serie, con grandes personajes y una narrativa excelente. ¿Que ya se había hecho antes? . ¿Que pese a ello es genial y vamos a seguir viéndola enganchadísimos a sus giros dramáticos y sus misterios? También. En el sagrado nombre de Jughead os digo yo que sí.

Pero nunca olvidaremos a Veronica Mars. Porque “a long time ago, we used to be friends“.