La visibilidad ha sido un objetivo fundamental del movimiento LGBT+ desde sus inicios. Surgiendo con las consignas cantadas en las líneas del movimiento de liberación gay en los años 60 y 70. Y luego después de los disturbios de Stonewall fue cuando se marcó el comienzo del activismo LGBT moderno, donde la frase auto afirmativa “Orgullo Gay” se ha convertido en un sinónimo del propio movimiento.

Pasada la grandilocuente semana del #WorldPride, la lucha está lejos de terminar y debemos preguntarnos, ¿cuánto hemos avanzado con respecto a la representación de la comunidad LGBT en la televisión? En cuanto al colectivo gay, es cierto que hemos visto un incremento en su visibilidad (si los ejemplos son los correctos ya es otro tema), pero en cuanto a las mujeres el número es diferente. ¿Cuántas series de televisión puedes decir que tienen lesbianas en ellas y dan un ejemplo positivo? ¿Cuántas series logran evitar el infame movimiento de las “lesbianas muertas”? Si tu respuesta es “no muchas”, entonces tendrías razón.

Los medios de comunicación han desempeñado durante mucho tiempo un papel importante en la perpetuación de una intolerancia injustificada en contra de las lesbianas. La intimidad entre los personajes femeninos fue a menudo manipulada para aumentar las audiencias de una serie, tomemos como ejemplo el episodio de Friends, The One con Rachel’s Big Kiss (2001), en el que Rachel y Phoebe se besan, sólo para “ver de qué se trata”. Esto se hizo puramente para el beneficio del público masculino. Reafirmando la idea de que se construyen personajes lésbicos para ser objetos de la fantasía masculina, que puede conducir a la violencia en el mundo real cuando una lesbiana no responde a un hombre como él espera.

Por consiguiente, es muy importante que las historias de mujeres lesbianas sean contadas de forma adecuada, ya que esto no sólo las hace visibles, sino que también las posiciona como miembros dignos y naturales en una sociedad en gran parte heteronormativa que busca mantener a las lesbianas oprimidas y sus existencias socavadas.

Sin embargo, tener un personaje tipo “Oh, ella es lesbiana” no es suficiente: el mundo necesita un retrato positivo de las mujeres que aman a otras mujeres. Asimismo se requiere una representación diversa y precisa de las personalidades y relaciones tienen las lesbianas fuera de la ficción, porque son como cualquier otra persona y merecen ser tratadas como tales y no como un cupo de diversidad hecho cliché. Si los medios continúan representando sólo algunos tipos particulares de lesbianas (caricaturas de butch versus femme), entonces la sociedad en general nunca va a ser consciente de la diversidad que existe en la comunidad.

Para poner un punto positivo a esta reivindicación, hemos recopilado las series de los últimos años con mejor representación lésbica entre sus personajes:

The L Word

The L Word fue la pionera dentro de las series con mayor representación de la comunidad lésbica

Cuando The L Word debutó en Showtime a principios de 2004, nadie realmente esperaba que tuviera el éxito duradero que ha disfrutado desde entonces. Fue una serie que ha cosechado un fanbase tanto de lesbianas como de mujeres bisexuales, mujeres heterosexuales, hombres gays y heterosexuales por igual. Y ha llegado al público de todo el mundo, tan lejos como Sudáfrica, Rusia y Brasil. En otras palabras, The L Word ha trascendido tanto las expectativas iniciales como su público objetivo, haciendo contribuciones significativas a la cultura popular. Por no hablar de lo que ha hecho para la visibilidad de las lesbianas en los medios de comunicación.

The Fosters

Stef y Lena, triunfan al representar una pareja de lesbianas responsables y exitosas.

The Fosters nos presenta una pareja de lesbianas criando a varios niños, algunos biológicos, adoptados y otros criados. La serie explora muchos temas y problemas queer, ya que sigue a Stef y Lena en su proceso de hacer de su relación un matrimonio legal, trata la adopción de los niños, e incluso consideran la posibilidad de tener hijos a través de métodos alternativos. Es agradable ver una relación de lesbianas normalizada y exitosa en la televisión abierta. Stef y Lena están tan bien escritas que son personajes que no caen dentro de un estereotipo.

Orange is the New Black 

Piper y Alex, una de las parejas más reprochadas de Orange Is The New Black

Ha ayudado a expandir el lesbianismo en los principales medios de comunicación y enfrenta muchos estereotipos de lesbianas a lo largo de sus temporadas. Esta serie pinta un cuadro mayor de lesbianas en muchas formas y personalidades diferentes. Con su enorme e inclusivo elenco, la serie ha sido capaz de lidiar con tantos tipos diferentes de temas de sexualidad y género, así como tener un montón de actrices de color ha permitido una amplia visión sobre diferentes cuestiones de raza y etnia.

Supergirl

Floriana Lima como Maggie Sawyer junto a Chyler Leigh como Alex Danvers

Antes de esta serie había perdido las esperanzas de que la CW representara de forma positiva a la comunidad LGBT+ (recordemos la debacle con la muerte de Lexa en The 100). Pero entonces, en la segunda temporada, la hermana de Supergirl, Alex, conoce a una agente de policía llamada Maggie y empieza a desarrollar sentimientos por ella. Esto culmina en una de las historias de descubrimiento de la sexualidad y posterior coming out más realista que se ha visto en la televisión en mucho tiempo.

La admisión llorosa de Alex de que siempre ha sabido que había algo diferente en ella, que pensaba que tal vez nunca estaría con alguien, el miedo de que la gente que le importaba la mirara de manera diferente cuando admitiera su sexualidad, es algo con la que muchísimas chicas podrían relacionarse.

Alex y Maggie son personajes que sacan lo mejor la una de la otra, sin caer en estereotipos. Es increíble que una serie que sólo debería ser un programa de televisión de superhéroes haya logrado elaborar una historia de amor tan hermosa.

 Black Mirror: San Junipero

Yorkie y Kelly, en una de las historias mas enternecedoras de Black Mirror

Hacemos mención especial al episodio, ya que realizó un trabajo fantástico en la elaboración de una hermosa historia de amor acerca de dos personajes, es más, el hecho de que fueran ambas mujeres no disminuyó ni realzó la historia necesariamente, porque era sólo una historia de amor entre dos personas que cubría todas las bases del amor que todos sentimos: el miedo, la emoción, el desconcierto y finalmente la felicidad. Nunca importó que fuera una lesbiana y la otra bisexual, sólo importaba que se enamoraron.

Para finalizar, nunca se debe subestimar la importancia de poder verse representado en la pantalla, especialmente si se es miembro de un grupo minoritario, teniendo que lidiar con la constante avalancha de comentarios y acciones que invalidan su identidad. Lamentablemente aún falta para que las relaciones de lesbianas dejen de limitarse a subtexto o a la interpretación de la audiencia, en lugar de mostrar intimidad absoluta y/o confirmar su relación.

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