Espera un momento, ¿que no sabes lo que es Siberia? A ver, haz memoria. NBC. Hace unos veranos. ¿Ya has caído? Sí, esa serie que es un como una especie de reality show. El hijo que tendrían Survivor y Lost si pudiesen aparaerase. ¿Todavía no? ¡No me lo puedo creer!

Vale, sí, lo admito. Siberia es una serie muy friki. Tanto, que en su momento me costaba admitir que la veía. Como si de un reality show de supervivencia se tratase, un grupo de desconocidos eran abandonados en una remota región de Siberia. Sin nominaciones, su único enemigo eran los elementos. El que más resistiese, se llevaría el maletín con el premio final. Y, de pronto, todo empieza a salir mal. Los accidentes se suceden, cosas extrañas empiezan a acontecer y la supervivencia ya no es para conseguir el premio del programa, sino para seguir con vida, acompañados siempre de unos sufridores cámaras rusos con los que es imposible la comunicación, pero que no dejan de grabar nada (¡grábalo todo, por tu puta madre!).

Es una serie muy especialita que, o te entra, o no te entra. Y a mí me entró. Hasta lo más hondo. Estaba fascinado con esa mamarrachada misteriosa y cutre que, semana a semana se volvía más loca. Pero mucho más loca. Con unos personajes que encarnaban lo mejorcito de lo que ya había visto en Survivor. ¡Estaba en mi salsa!

Pero todo lo bueno tiene un final y un buen día la ficción emitió su último capítulo de su única temporada. Vamos, como le ha pasado a muchas otras series y aquí sigue el mundo girando en el espacio infinito para que Sergio Dalma pueda seguir cantando su clásico.

El problema llega cuando os digo que la serie acabó con un cliffhanger que era la cosa más sencilla del universo. Ni escotilla ni porras. Aquí les bastó con abrir una puerta. ¡Pero qué WTF más grande! Osea, necesito que me lo expliquen. Necesito saber qué ocurría en Siberia y porqué acabó así la temporada. Necesito ponerle un final a esa parte de mi vida. Más que necesitarlo, ¡lo exijo!

Y ahora estaréis pensando “ya está otro que no puede asumir que hayan cancelado su serie favorita… grow up!”. Pues no, os habéis equivocado. Primero, no era mi serie favorita, aunque me encante. Segundo ¡nunca ha sido cancelada! Ese es el auténtico drama. Ese es el motivo por el que si uno entra a twitter y escribe “Segunda temporada de Siberia” verá cómo gente de todo el mundo, incluídos los actores, se pregunta qué va a pasar con Siberia.

No seremos millones de fans, pero tampoco somos pocos los que no hemos perdido la esperanza. Porque Siberia se merece un final y nosotros nos merecemos poder seguir adelante con nuestras vidas. Por eso hoy, aquí y ahora, propongo que fundemos la plataforma de afectados por la Segunda Temporada de Siberia. No conseguiremos nada pero, al menos, lloraremos juntos.