Probablemente, si eres seguidor de Girls sabrás hasta qué punto es capaz de retratar la realidad, con sus inseguridades e intereses, de contar historias de calidad, aunque ello suponga perder parte de sus fervientes y vacíos espectadores.

Y es que en los últimos años Girls ha demostrado ser una serie de televisión con un punto de vista muy claro: sabe perfectamente lo que quiere contar y cómo son sus personajes. Personajes que son a la vez odiosos, simpáticos, insoportables y divertidos, y no hay que alarmarse ni pedir disculpas por ello.

La serie no oculta las virtudes de las cuatro protagonistas, pero tampoco tiene ningún reparo en mostrar sus peores defectos o dibujar sus contradicciones, jugar con ellas y mostrarlas de la forma más humana posible. Gracias por ello, Lena Dunham (necesitaría algo más que un post para hablar de esta mujer y no es el momento).

Si tuvieras que elegir, puede que, de las cuatro protagonistas, Marnie Michaels (Allison Williams) no sea tu favorita y/o santo de tu devoción. La verdad es que siempre ha sido un tanto inaguantable, para qué engañarnos. Y bastante molesta, hasta el punto de que su trama es la que menos te interesa de las cuatro de Girls (y lo sabes).

Marnie, como las demás girls, es profundamente imperfecta y está llena de contradicciones y de creencias equivocadas sobre quién es y sobre lo que quiere. Es comprensible, aunque hasta cierto punto. Porque a veces aguantarla requiere de una paciencia de nivel experto.

Recapitulemos: desde que la conocemos ha sido la niña pija, egocéntrica, caprichosa y condescendiente. Habla con ella dos minutos: te hará saber que es la experta en todo. Da igual lo que insistas; no hay otra opción posible.

En la primera temporada, si recordáis, tiene trabajo, novio, apartamento, mejor amiga… Y no es que ninguno de ellos le apasione pero consiguen cumplir una función en su vida: completar una especie de “lista” que le da estabilidad a Marnie.

Hablando de listas, he elaborado un pequeño repertorio de características por las que no, Marnie, no te queremos:

  • Siempre va quejándose de que nadie la entiende, perdiendo los nervios y luego pidiendo disculpas.
  • Le preocupa gustarle a todo el mundo.

  • Abandona una relación y, por puro egoísmo, quiere retomarla. Esto es otro ejemplo más de su insufrible egocentrismo: después de tratar mal a su ex, seriously, ¿espera que esté tirado en su cama llorando durante dos semanas? ¿La felicidad ajena dónde queda?
  • Sólo se habla de sus problemas: de las cosas buenas y malas de sus exnovios, o de que nunca va a conocer a tal o cual hombre.

  • Está obsesionada con triunfar (ya sea en el trabajo, en el mundo de la música o en la vida en general), y con saber quién es quién, qué tiene cada uno y qué ofrece cada uno.

  • Da la sensación de que hace que la gente se sienta obligada a hacer determinadas cosas. Si a esto le sumamos que casi siempre está presionando, tenemos otro plus (véase el momento de su boda en la quinta temporada o el instante en el que fuerza a Hannah a cantar con ella a dúo en su fiesta de cumpleaños en la tercera temporada –dúo del que Hannah no quería formar parte-).

  • Cree que todo el mundo se preocupa -es más: debe preocuparse- por su vida (última definición gráfica: su charla con la dependienta de la tienda en el último capítulo emitido hasta la fecha).

  • Le gustaría que alguien le dijera “así es como deberías pasar los días” o “así es como debería ser el resto de tu vida”.

  • No tiene nada pero está convencida de que lo tiene. Convencida de que es totalmente capaz de ser introspectiva y también de poner su alma al descubierto.
  • Para ella, apoyar a alguien es sinónimo de mantenerlo: en la primera temporada Hannah la necesitaba y vivía en su apartamento, y ella no paraba de repetírselo.

En definitiva, no sabe lo que quiere y, además, intenta desesperadamente tener la ilusión de que lo tiene todo. En la primera temporada parecía tener las cosas más claras que el resto, pero no era más que un espejismo. Marnie está igual de confusa y tiene las mismas inseguridades que las demás.

La transformación que ha sufrido empieza a verse reflejada, sobre todo en la quinta temporada de la serie. Para ser justos, el capítulo 5×06 -además de ser un monográfico- marca, en mi opinión, un antes y un después en la evolución del personaje. (Aviso de spoilers) Su encuentro con Charlie, la poco convincente mentira de éste entorno a la diabetes, le hacen recordar a Marnie que no debe creer en él, incluso aunque el resto de la noche haya tenido elementos de su ansiado cuento de hadas. Algo está cambiando. Ha dejado a Desi (¡ya era hora!) y lo ha hecho sin rabietas y mostrándose firme en su decisión.

¿Empezará Marnie su período de madurez y hará que la soportemos un poquito?