Billions acaba de estrenar su segunda temporada y sigue siendo capaz de enseñarnos lo mejor y lo peor de sí misma. La lucha de egos entre el millonario Bobby Axelrod y el fiscal Chuck Rhoades alcanza un nuevo nivel, y nos obliga a volver a tomar partido en el juego. De nuevo hay que decidir si estamos en el lado de ese turbio y seductor multimillonario, en la piel de Damian Lewis, o si preferimos que  gane el fiscal, ese oscurísimo Paul Giamatti. Los dos se la tienen jurada al contrario, desean su fracaso y mueven sus fichas como si de un tablero de ajedrez se tratase. Y nosotros como espectadores, encantados claro.

Billions encara su nueva tanda de capítulos de una forma bastante inteligente. La temporada anterior acabó en tablas y con los dos protagonistas (y nosotros) hartos de traiciones y planes maestros que no salían del todo bien. Ahora la serie busca tomar aire y desvía el foco de la investigación del fiscal a otros empresarios. Se añaden personajes que pueden dar mucho juego, como la andrógina Taylor o el nuevo enemigo de Bobby, Todd Krakow. Eso sí, no olvida la trama principal: el odio irracional que se profesan Chuck y Bobby, y que le da vidilla a la serie.

Como si de una pelea de machos alfa se tratase, su dinámica es muy turbia pero la ambigüedad moral en la que se mueven ambos nos da la vida. Ahora que Showtime ha confirmado su tercera temporada, os contamos 3 cosas que hay que saber de Billions.

LEWIS Y GIAMATTI SON LOS JEFES Y LO SABEN

Bobby Axelrod es el antihéroe, multimillonario y poderoso, sí. Y también muy inteligente, protector con su familia y leal. Dirige un fondo de inversiones y sabe cómo utilizar toda la maquinaria financiera a su favor. Sin embargo, Bobby fue el único superviviente de un fondo de inversión durante el 11 de septiembre, un supuesto ciudadano ejemplar que el fiscal del distrito Rhoades sospecha que apesta a corrupción. Y mal que les pese, ambos tienen algo en común: el deseo de ganar a cualquier precio.

SUS MUJERES SON LO MÁS

Y en esta lucha, sus mujeres juegan un papel fundamental. Por un lado, tenemos a la psicóloga encargada de mantener a los soldados de Axelrod en forma.  Ella es Wendy Rhoades (Maggie Siff), esposa de Chuck y la responsable de que podamos conocer cómo trabajan los coaches en las grandes empresas y qué técnicas utilizan para mejorar el rendimiento de los empleados.

La de Axelrod es Lara (Malin Akerman), el amor de juventud de Bobby y que podría hacer buenas migas (o no) con Cersei Lannister. Dejando de lado que es bastante ambigua, nos gusta la relación que mantiene con Bobby, alejada de los tópicos de las familias de millonarios. Estas dos sí que son las verdaderas “alfa”de la serie, y si no, al tiempo.
LA DOBLE MORAL NO SE ESCONDE
 
Bobby Axelrod es considerado un héroe y un filántropo de lo más respetado. Sin embargo, queda claro que se aprovechó de los atentados del 11S para hacer fortuna. Y en cuanto a Chuck, se presenta como un servidor público honesto, pero la realidad es que no difiere tanto de Axelrod y no duda en cruzar todos los límites imaginables para ganar. Aquí no hay buenos o malos, digamos que los dos son de un gris oscuro… casi negro.

Y además sale Metallica en uno de los episodios. ¿Qué más se puede pedir? En esta serie… siempre más de todo, por favor.