¿Qué pasa cuando unos pocos pero muy fieles siguen una serie que, a pesar de su calidad, no ha alcanzado un reconocimiento masivo? Pueden pasar dos cosas. Una, que a pesar de su esfuerzo por reivindicarla continúe emitiéndose casi bajo el radar y se cree un círculo estrecho entre los que la ven, como si fuese una especie de comunidad ultrasecreta que sólo comparten unos cuantos elegidos. U otra, que el boca a boca y las buenas críticas funcionen tan bien que la serie se expanda cada vez a públicos más amplios y termine convirtiéndose en eso que temen muchos. Sí, en… ay, no os asustéis… ¡En mainstream!

Doctor Who Mainstream

¡Sí, he dicho mainstream! ¡Espera! Sigue leyendo


Doctor Who se creó en 1963
como una serie que pretendía enseñar historia (en los viajes al pasado) y ciencia (en el futuro). Con el paso del tiempo, desarrolló un fandom muy fuerte que, especialmente fuera del Reino Unido, claramente pertenecía al primer tipo de audiencia comentado. Fuera de sus fronteras Doctor Who nunca había sido popular como en casa, a no ser que fueses un ávido consumidor de ciencia ficción. Y, seamos sinceros, una serie de viajes en el tiempo y el espacio con un alienígena que se regenera como protagonista… ¿quién iba a pensar que sufriría (insértese música dramática y voz trascendental) la paradoja de lo mainstream?

Desde su regreso en 2005 la fama de Doctor Who ha ido a mayores. En parte debido a la acumulación de críticas positivas, la proliferación de blogs sobre series y la difusión que permite internet y las redes sociales. A medida que ganaba popularidad, una parte de sus fans clásicos empezó a poner el grito en el cielo. Es curioso cómo en ocasiones la audiencia clásica de una serie se siente molesta si dicho producto termina por llegar a un sector más amplio y tradicional del público. Pero aunque esto ya empezó con Russell T. Davies (su anterior showrunner) la cosa ha alcanzado tintes de batalla épica desde que Steven Moffat está al mando.

Doctor Who Genio o Traidor

Genio o traidor, según a quién le preguntes

 

Se le critica que haya traicionado el espíritu original de la serie introduciendo a un Doctor más “gustable”, más joven y moderno, más (volvemos con la palabrita de marras) mainstream. La época de Matt Smith coincidió con la explosión definitiva de popularidad en Estados Unidos, aunque esto ya es algo que se venía cociendo con David Tennant. Moffat introdujo arcos argumentales más amplios, algo que también fue criticado por los que defendían la idea de “una historia por capítulo”. Pero, sobre todo, los flirteos del Doctor de forma mucho más explícita, las bromas de tinte romántico y sexual terminaron por exasperar a algunos. ¡Resulta que el Doctor no puede ser así! La gente empieza a shippear cosas, aparecen las fangirls… El nuevo Doctor interpretado por Peter Capaldi tampoco ha conseguido calmar las aguas y se ha empezado a criticar la mala construcción que hace Moffat de algunos personajes y su falta de originalidad. En lo que antes eran círculos amistosos de whovians, ahora fácilmente se encuentran discusiones entre los detractores y defensores de un tío que debe estar riéndose en casa mientras remueve el té con uno de sus BAFTAS.

Doctor Who Cabina

“Hola, moza. ¿Quieres montarte en mi cabina azul molona?”

Porque Doctor Who ya era mainstream. Lleva siéndolo muchos años. En el Reino Unido es símbolo de la cultura popular desde hace décadas (la emite la BBC y siempre ha tenido audiencias altas, a excepción de cuando la cancelaron). Otra cosa es que todavía no hubiese extendido masivamente sus tentáculos, pero todo era cuestión de tiempo. Y que una serie sea cada vez vista por más personas y se gane el beneplácito del público mayoritario no correlaciona necesariamente con un descenso de calidad.

A lo mejor habría que olvidar los prejuicios y aprender a disfrutar tanto de las series que ve todo el mundo como de aquellas que sólo ven unos cuantos, de las más aclamadas por la crítica o de las más mamarrachas. No será por falta de oferta, porque hay variedad y cantidad por un tubo.

Aquí, en Reino de Series, tenemos parcelita para todo y somos felices.