El pasado domingo se estrenó en Estados Unidos la esperada segunda temporada de Fear The Walking Dead, el spin-off de su hermana mayor The Walking Dead que nos situaba en un mundo pre-apocalíptico. Este era, precisamente, el gran aliciente que los fans de la original encontrábamos en la nueva ficción, pues los inicios del apocalipsis zombie resultaban realmente llamativos.

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El primer capítulo de la segunda temporada, que estrena AMC España solo un día después que en Estados Unidos, rompe ligeramente con el tono de la primera temporada, y acerca Fear The Walking Dead a lo que es ahora mismo la serie en la que se fija -quizás demasiado-.

Todo comienza donde lo dejamos en la temporada anterior: el grupo de supervivientes huye en una yate del apocalipsis que hay en tierra. El ejército está, literalmente, destrozando la ciudad, plagando todo de bombas y explosiones para intentar evitar la propagación del virus. Y será allí, ese yate, donde la familia protagonista pasará buena parte de la temporada -según tenemos entendido-.

La premisa, en principio, resulta realmente interesante: el barco, convertido en un personaje más, abre la posibilidad de diferentes enfrentamientos morales o familiares que puedan aparecer entre los supervivientes, encerrados todos ellos en el mismo espacio en alta mar. Sin embargo, si la tónica de este primer episodio se traslada a toda la temporada, parece que no vamos a ver nada de esto. Estos primeros 40 minutos han servido para demostrar un significativo desgaste en las tramas, los personajes y el tratamiento de la acción -algo por lo que tampoco destacó la primera temporada-.

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“Nada conmigo, que te como”

Aunque algunas actuaciones son ejemplares, es verdad que muchos personajes no aportan nada ni están bien definidos. Todo el reparto joven-adolescente, por ejemplo, es realmente insoportable -Lexa, ¿dejaste Los 100 por esto?-. Además, el gran problema que presenta esta nueva temporada es el brusco cambio en la conducta de la familia. Lo que mas gustó de Fear The Walking Dead fue posicionar a una familia desestructurada como protagonista de la acción, pues su fuerte y complicada unión era el motor de la serie. Ahora, esta familia parece haber perdido ligeramente el norte, y se han convertido en unos auténticos “supervivientes”.

Esto no es The Walking Dead, los personajes no llevan meses sufriendo las horas de zombies ni viendo cómo sus amigos y familiares son devorados. No, aquí solo hemos tenido seis capítulos para ver cómo poco a poco se iba sembrando el caos, pero los protagonistas no pueden demostrar de repente este instinto de supervivencia. Dejar varados a un grupo de personas en alta mar que están pidiendo auxilio es algo propio de Rick y compañía a partir de la cuarta temporada, no de la familia que nos presentaron en Fear The Walking Dead.

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“Cariño, no hagamos lo que hizo The Walking Dead con la granja, ¿vale?”

Aún con todo, parece que la acción no ha hecho nada más que empezar, y el final del capítulo augura situaciones realmente interesantes. Con sus aciertos y sus fallos -toda la escena en la que saltan al agua, salen y vuelven a saltar no merece siquiera explicación- es verdad que Fear The Walking Dead, al igual que su compañera, tiene un aura diferente y atractiva que hace que sigas viendo un capítulo detrás de otro. No será la mejor serie del momento, pero nadie puede negarle la capacidad de atraer espectadores en masa como ninguna otra. Y nosotros, cual horda de zombie, siempre nos la zampamos.

PD: Como siempre, gracias a Birraseries por la invitación a este evento y a todos los que nos quedan por disfrutar juntos.