Los mitos de la Generación X en España fueron algo distintos al resto del mundo: lo que para los americanos fueron el Smells like teen spirit de Nirvana y Melrose Place, para nosotros fueron el Devil came to me de Dover y, obviamente… Al salir de clase.

El mes pasado se cumplieron 15 años del final de la mítica serie que entretuvo nuestras tardes adolescentes desde 1997 hasta 2002 en Telecinco y es hora de rendirle un merecido homenaje. Esta serie será recordada siempre por ser la cantera de los jóvenes actores españoles, que llegaban allí siendo poco más que aficionados y salían petándolo –Pilar López de Ayala, Hugo Silva, Elsa Pataky, Leticia Dolera…-. También será recordada por sus muchos fallos, que la convertían casi en un producto de serie B: La urgencia de grabar un capítulo al día daba pie a no poder repetir una toma mala, lo que llevaba al habitual micro entrando en plano, técnico que pasa por el fondo, actor que se equivoca y otros grandes clásicos –aunque esto nos ha dado momentos para el recuerdo como esa mítica improvisación de Víctor Clavijo y Carlos Sobera hablando de una lubina, diciendo “¿nos la comemos?” y luego descojonándose sin poder evitarlo- . Pero esto no nos impedía disfrutar del mamarrachismo adolescente que tanto nos encantaba –y nos encanta, para qué engañarnos-. Al menos, podíamos identificarnos con esos totalmente realistas estudiantes de instituto con aspecto de treintañeros que, mientras se sacaban el BUP, tenían tiempo y dinero para montar su propio bar con actuaciones de gente como RoxetteBon Jovilo normal en un adolescente español, ¿no? 

Recordemos sin más dilación:

Los Personajes Más Míticos de Al Salir De Clase.

El morritos.

 

 

ÍÑIGO (Mariano Alameda).

El prota indiscutible de la serie. Al principio era el líder y el niño pijo odioso, pero poco a poco iba pasando a adquirir el rol de secundario graciosillo, empezando por fin a molar.

 

 

 

 

 


La loca.

 

CLARA (Laura Manzanedo).

Uno de los personajes más importantes, que duró casi toda la serie. Al principio estaba como una cabra, pero acababa por madurar. Tuvo una relación intermitente con Raúl, aunque pasó por otr@s, como Turbo, Miriam o Germán.

 

 

 


El graciosete.

 

DAVID (Daniel Huarte).

Sin duda el personaje más rematadamente pijo, con su jersey atado al cuello y su pelo rizado engominado para atrás a lo Ricardito Bofill. Pero acababa convirtiéndose en el más cómico, junto a Íñigo. Ambos acabaron por improvisar la mayor parte de sus hilarantes y absurdos diálogos. Fue el personaje más duradero de la serie y su relación más larga fue con Miranda –a la que solía referirse como “¡Mira, anda! ¡Miranda!”-.

 

 


El niño bien.

 

 

NICO (Rodolfo Sancho).

El niño bueno de la serie, deportista, guaperas y tan bueno que daba hasta un poquito de rabia. Su personaje se iba cuando, en un trágico giro, el grupo de skinheads conocido como “La banda del bate” lo dejaba en silla de ruedas.

 

 


La superpija.

 

PALOMA (Raquel Meroño).

La pija suprema, esta chica de 17 años –JAJAJAJAJAJAJA– era toda bondad y amor, pero bastante insoportable. Se acababa mudando a la India, en el típico movimiento ASDC de “¿Qué carajo hacemos con este personaje? Mandémoslo a otro país”.

 

 

 


La mala.

 

MARÍA (Carmen Morales).

La hija de Rocío Dúrcal también empezó en ASDC. Maja y adorable al principio, pronto se le iba la olla y se acababa volviendo malvada, retorcida y psicótica. Tuvo una relación turbulenta con Íñigo y acabó siendo violada y asesinada por Fernando, el profesor psicópata. Así, por las buenas.

 

 

 


El borde con corazón.

 

SANTI (Alejo Sauras).

El primer adolescente gay en la historia de la tele en España. Al principio era un borde cabrón, luego descubríamos que era porque su gran amor había muerto atropellado y nos enternecíamos. Se unía a la banda del bate, pero estaba enamorado de Nico y los dejaba. Acababa siendo uno de los protas centrales de la serie, con todas las tramas bizarras girando en torno a él.

 

 

 


El borde atormentado.

 

RAÚL (Víctor Clavijo).

Probablemente el mejor personaje de la serie, o al menos el que tenía una mayor profundidad psicológica. Vivía siempre sumido en la envidia a su hermano Dani –Sergio Peris Mencheta, el hijo perfecto al que todos querían– y era bastante cabroncete, pero acababa redimiéndose tras la muerte de Dani. Su relación más importante fue con Clara.

 

 

 


La bella durmiente.

 

JERO (Félix Gómez).

El malote que en realidad es un genio, en plan El indomable Will Haunting. Tras la marcha de Íñigo, Jero se convirtió en el héroe central, aunque se pasaba la mitad de capítulos en diversos comas, amnesias y demás. La serie termina cuando él se casa con Alexandra.

 

 

 


El rockero “adolescente”.

 

TURBO (Rafael Reaño).

El rockero de la pandilla, líder del grupo Radar. Sobreprotector con su hermana Ángela. Graciosillo y friki de la música. Uno de los personajes más queridos y recordados de la serie. Turbo y Clara acababan juntos.

 

 

 


La heroína.

 

ÁNGELA (Leticia Dolera).

Al principio era una niña insoportable que no paraba de meterse en líos, pero poco a poco iba madurando y convirtiéndose en uno de los personajes más importantes y queridos, siendo el centro de la mayoría de tramas. Tras locuras como ser raptada por un rolero asesino o sacar a su novio de una secta, acababa mudándose a Venecia. Because why not.

 

 

 


El camello.

 

FLIPE (Iván Hermes).

El macarrilla del instituto, que hasta vendía drogas y todo. El único amigo de verdad de Raúl. Acababa yéndose a San Sebastián a que rehabilitaran a su madre en un centro de desintoxicación, en plan Courtney Love.

 

 

 


La única emocionalmente madura.

MIRANDA (Diana Palazón).

Fue uno de los personajes principales, aunque apenas tuvo tramas importantes, más allá de sus relaciones con Íñigo y David, un acosador tarado y su boda final con Mateo. Era la encargada del bar CBC, en el que se reunían los protagonistas.

 

Estos eran los protagonistas, aunque no podemos dejar de hacer una mención especial a algunos personajes más secundarios, pero interpretados por actores que luego se convertirían en gente importante fuera de la serie. Es el caso de Fran Perea, Octavi Pujades, Hugo Silva o Carlos Sobera –aunque éste ya era conocido por entonces-.

 


Y acabaremos repasando algunas de las tramas más absurdas y alocadas. Porque, no lo dudéis, para aguantar cinco años haciendo una serie de adolescentes, no te puedes limitar a amoríos y a conflictos generacionales. A veces tienes que meter tramas totalmente pasadas de vueltas y esperar que algún teleespectador se las tome en serio. Algunas de ellas son:

¿Me oyes, mindundi? Te digo que quiero entrar a tu garito con zapatillas.

La Banda del Bate: tres skinheads –uno de ellos, Dani Martín de El Canto del Loco– siembran el terror por el barrio, hasta que se les va de las manos y dejan paralítico a uno de los buenos, tras lo cual Íñigo, Turbo y unos cuantos más les dan una paliza y los mandan a la cárcelpor la autoridad policial que les concede el carnet de estudiante del 7 Robles-.

La mano negra: Eva, la novia de Nico, resultaba ser esquizofrénica, así que fingía su propia muerte de cáncer y reaparecía como una misteriosa vengadora oscura que lanzaba panfletos destapando oscuros secretos de alumnos y profesores. Acababa en un manicomio.

El violador de 7 robles: Fernando, el profe de psicología, era un demente que violaba a María y lo intentaba también con Miranda. Al final, la propia María lo apuñalaba y lo daban por muerto, pero en realidad estaba en un manicomio¿otra vez? Sí, otra vez-.

Team-up de supervillanos: Fernando escapa del manicomio y saca de la cárcel a la Banda del Bate, aliándose para vengarse de los buenos. Matan a María y, como ya no quedaba ninguno de los protas originales, Fernando decide ir a por Santi, que pasaba por allí. Al final se despeña por una cascada con una lancha motora. Todo ok.

El rolero loco: Germán, uno de los protagonistas, era un chico muy majo y muy friki, pero jugaba a rol. Y claro, todos sabemos que si juegas a rol te conviertes en un asesino psicópata. Total, que le daba por creerse que era un bárbaro, raptaba a Ángela y la intentaba sacrificar a Crom. Acababa en… sí, lo habéis adivinado: un manicomio.

El secuestro inacabado: Nadine –Olivia Molina– se hacía periodista adolescente –a causa de los cómics de Archie, presumiblemente-. Se ponía a investigar la misteriosa desaparición de una de las chicas de la serie –ojalá pudiera recordar cuál era-, convencida de que había sido un secuestro. Entonces, comenzaban otras tramas, los guionistas se tomaban unos vinitos y de pronto la trama del secuestro quedaba en el aire, se olvidaban totalmente de su existencia y nunca nadie volvía a mencionar al personaje desaparecido.

El fantasma del gato: Sí, como lo oís, el fantasma de un gato muerto por un escape de gas se dedicaba a atormentar en plan poltergeist a Inma, la hermana del personaje de Hugo Silva. POLTERGATO.

El capítulo del 29 de febrero: Una ida de olla en toda regla, en que David se despertaba en un universo paralelo que sólo existía cada año bisiesto.

El friki alienígena: Dani y Mariano eran los dos frikis graciosillos a finales de la serie, que no pintaban gran cosa en la trama a parte de rellenar con algún chiste ocasional. En el último capítulo, sin venir a cuento de nada, uno de ellos dice que tiene que regresar a su planeta y –os lo jurose aleja volando. Así, porque sí. Lo cual da pie al hilarante momento de Octavi Pujades diciendo “pues es un gran tipo, y no sólo como persona, sino también como ser humano”.

 


Espero que este artículo os haya arrancado un poco de nostalgia teenager y, para qué negarlo, unas buenas risas a costa de los alumnos del instituto 7 Robles. Sé que muchos erais más de Compañeros, pero no lo neguéis: todos nos hemos tragado ASDC irremediablemente, preguntándonos por qué seguíamos viéndola y siendo incapaces de parar. Y volveríamos a hacerlo.

 

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